Auditorías en el limbo....

La política y el criterio del auditor hoy es un tema que cada vez toma vigencia en la aplicación de la justicia, un auditor se ve atado a los prejuicios políticos en la detección de irregularidades administrativas de uno u otro lado de las facciones de poder, se puede extraer de éste análisis que las sancionaes administrativas o penales no han denotado la fuerza del Poder Ciudadano, una crisis que pasa por la revisión de las instituciones y la aplicación de un criterio deontológico que refuerce la autonomía y el criterio sensato libre de tonalidades políticas. En este sentido si bien es cierto que cada cual tiene su condición política, por esa condición es que se debe actuar con rigurosidad para evitar los condicionamiento morales, actuar consecuentemente para preservar el proyecto político es la línea, no se concibe una sociedad sin corrupción si no se aplican los criterios legales de la administración sana de los recursos, no solamente por el proyecto institucional, la rectitud y rigurosidad se da por el respecto a la ley y el proyecto nacional donde la garantía es el futuro común y donde el enemigo no es el contrario político sino el corrupto que tienes al lado.
Se puede decir entonces que un auditor debe consolidar sus principios y hacerlos irreductibles a su máxima expresión, la aplicación de la ley por sobre todas las cosas y la visión integral del trabajo contralor por la sanidad pública, entonces auditor que me leéis ojo y criterio en las pruebas de auditoria, apego total a la ley y desapego a los intereses personales bañados de subjetividad.